No son ciencias exactas

Con la bajada de las temperaturas nos viene una nueva oleada de bichos. Después de dos meses por encima de cuarenta grados, los minadores, arañas, moscas y demás compañía se encuentran una segunda primavera. Y ahí tenemos que estar vigilantes con las trampas y visitando frecuentemente las parcelas más susceptibles.

En la foto de esta semana veis cómo la araña roja ha empezado a colonizar algunos plantones de naranjos valencia. No todos, ni mucho menos. Hay que buscarlos, porque no están totalmente extendidas por la finca. De ahí la dificultad a la hora de empezar con un tratamiento. ¿Nos adelantamos y acabamos con la plaga antes de que se extienda más? ¿O esperamos a que esté bien extendida para ser más efectivos? Como casi siempre, en el término medio está la virtud.

En este caso hemos empezado cuando se han ido los cuarenta grados y ya no hay motivo para que la plaga se pare por sí sola y cuando hemos visto algunos plantones con la araña extendida, no sólo en algunas hojitas como la semana pasada.

Bueno. Esperemos acertar. Que en el campo nunca se sabe, que esto no son ciencias exactas.

Mi foto de la semana

El miércoles comentaba con Gerardo Calvo, que es de la quinta promoción de Córdoba, que los agrónomos jovenzuelos (yo aún así me quiero ver) no somos nada cuando se nos va la cobertura o la batería. Cuando el movil nos deja tirados nuestras posibilidades se reducen. No como los agrónomos «viejos» que tenían de recursos para todo.

Yo personalmente me paso el día haciendo fotos del campo. Es una manera como otra cualquiera de mantener un registro de lo que pasa en el día. Como se quedan en la nube geolocalizadas y con su fecha, puedo rescatar en cualquier momento la información. Pero a veces tengo la sensación que los trabajadores del campo pensarán «ya viene este haciendo fotitos». Bueno, qué le vamos a hacer. Cada uno tenemos nuestros métodos.

Mi foto favorita de esta semana es de unos naranjos navelinos. Cuando los vi por primera vez hace año y medio estaban deshauciados. Y ahora nos devuelven el cariño recibido con buena carga de fruta, buen tamaño y brotación para el año que viene. En tiempos de incertidumbre como nos queda este otoño-invierno por delante, me gusta ser optimista y ver cómo el campo te devuelve con creces lo que le das.

Entre los paréntesis de lluvia

Entre los paréntesis de lluvia

Por fin le llegaron 50 litros a los almendros recién plantados. Con un poco de suerte no tenemos que regarlos más hasta la primavera. Más nos vale, ya que en la comunidades de regantes van a tener dificultades para darle largas al agua. Es una maravilla ver las plantitas del vivero con el cogollito verde esperando mejores temperaturas para seguir creciendo.

Una semana más estaremos mirando las nubes, a ver si se cumplen los pronósticos de lluvia, ya que nos toca meter las sembradoras de cereal en cuanto oree un poquito la tierra. Estamos en buenas fechas. El año pasado llovía tan intensamente estos días que salimos sembrando a boleo, por temor a no poder hacerlo con tranquilidad y después no volvió a caer una gota hasta abril. Cada año es un mundo, pero esta campaña nos iremos al método más seguro, que me da a mi que sembraremos tranquilamente.

Y entre lluvia y lluvia a seguir aprendiendo en las jornadas técnicas que se organizan. Esta semana tenemos el 25 aniversario del evento agrícola que organiza Antonio León en Sevilla, con todo su equipo. Y el jueves, convención de almendro en Écija. Para aprender, formarse, relacionarse y seguir en marcha. Y así contribuir a hacer de la agricultura moderna andaluza una de las mejores del mundo.

El fastidio por la lluvia

Antes de dedicarme al campo, la lluvia me resultaba molesta. Que si el paraguas, que si los pies mojados, que si te pilla de improviso. Los días de lluvia no podía jugar en los columpios, no podía quedarte a charlar con los amigos en los soportales al bajar del autobús, tenía que rebuscar en el armario el chubasquero olvidado…

Pero ahora es distinto. Ahora me paso el día deseando que llueva. En eso me parezco cada vez más a Araceli, mi suegra, que siempre está mirando el portal arjonero, a ver cuánto ha caído en sus olivos. 

Cuando después de una noche de repiqueteo de agua en los cristales llego a la entrada de los eucaliptos y los baches polvorientos se han convertido en charcos rebosantes de agua y los naranjos lucen verde oscuro, lavados por el agua, me da una alegría tremenda. 

Lo primero son las previsiones en las múltiples apps del tiempo, después ver el frente avanzar mojando la península en el Rain Alarm, y finalmente encontar los pluviómetros llenos, como el de @rafaeraso

Y muchos días así nos llenan los pantanos, nos dan descanso en el riego y nos engordan la fruta. Así que el fastidio por la lluvia lo he dejado muy escondido en el niño de ciudad que fui. 

Si tienes un naranjo en casa… y no quieres que se caigan las naranjas. 

Si tienes un naranjo en casa… y no quieres que se caigan las naranjas. 

Cuando tienes un par de naranjos en el huerto, lo más normal es que no te importen la mayoría de las plagas que perseguimos cuando buscamos una naranja comercial. Si las naranjas tienen mosquito verde, algo de piojo, manchas de sol, o cosas aí nos importa poco. Lo que queremos es que estén ricas por dentro, aunque estén feas. Pero hay una plaga que sí te afecta. Y estamos en la fecha del año en que podemos acabar con ella. 

Es una plaga muy dañina, muchos lo sabéis, la que puede acabar con nuestra cosecha. Es la mosca de la fruta, concretamente la ceratitis capitata. A las variedades tradicionales de invierno les empieza a picar ahora que la naranja quiere empezar a cambiar de color, o cuando está próxima a maduración. Hace su puesta dentro del fruto, y a los pocos días se cae al suelo, con un intenso color naranja, pero con sabor amargo. 

Hay varias maneras de evitar que nos ataque la mosca, pero quizás lo más cómodo sea tener en el huerto un espray con atrayente de insectos (proteínas hidrolizadas) e insecticida (lambda cihalotron) y aplicar dos o tres pistoletazos alrededor del árbol. Las moscas se sienten atraídas y mueren. Lo repetiremos cada semana o después de cada lluvia. Así nos aseguramos que seremos nosotros quienes nos comamos la cosecha del árbol, y no la ceratitis. 

Dedico la entrada de hoy a mis amigos con algún naranjito en el huerto, en especial a @MarianoAguayo, en el día de su santo. 

Las fotos del bichito y toda la info sobre ésta y otras plagas las tenéis en la RAIF de la junta. 

Más agrónomos que se incorporan a las redes

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Sé que a veces le doy la paliza a mis amigos con las redes sociales. Aunque en ocasiones la insistencia da sus frutos.
Este otoño se ha decidido a empezar su blog mi maestro en agronomía y citricultura, Miguel Ybarra.
Miguel nos visita en Moratalla todos los meses, aunque de vez en cuando también nos abre las puertas de otras plantaciones de cítricos en Valencia, Sevilla, Cádiz, Huelva. No hay nada como viajar para aprender. Y si son visitas técnicas de calidad, mejor que mejor.
Es una gran noticia que un gran ingeniero de los que pasan mucho tiempo en el campo y entre libros se decida a contarnos sus experiencias en http://www.miguelybarrablog.wordpress.com.
Os animo a seguirlo y a que sigamos aportando conocimiento agrícola en la web.
Nos vemos esta semana en las jornadas que ha organizado Asaja en Palma del Río sobre el mundo de los cítricos. Os dejo la información.

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Tiempo perfecto

Buena temperatura para las naranjas
Buena temperatura para las naranjas

Cómo se nota en las redes que ha empezado el curso con fuerza. Muchos blogueros, de campo o de ciudad, han estado un poco aletargados durante el verano y ahora arrancan con fuerza, contándonos su día a día.

Y en el campo también se nota que ha pasado agosto. Las últimas tormentas veraniegas nos han dejado 80 litros, nos han permitido descansar de riegos y han hecho que los árboles respiren. La lluvia ha lavado los naranjos y sólo con eso parece que estuvieran más verdes, mejor cuidados. Pero además hemos dejado descansar las raíces castigadas por el goteo constante, y los árboles han bebido con las que llevaban meses sin usar, aprovechando nutrientes que echaban de menos.

Si además le sumamos la bajada de temperaturas esperemos una buena reacción de las naranjas y que hagan buen calibre. Pero esto se está pareciendo al cuento de la lechera, al que tan aficionados somos en el campo, así que vamos a dejar de soñar.

La semana que viene os contaré mis impresiones de las jornadas tan divertidas que han preparado nuestros amigos de Asaja Valladolid sobre agricultura y redes sociales para el próximo viernes.

Estamos echando de menos el azahar

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La luna llena nos ha adelantado la Semana Santa a marzo y las calles de Córdoba se han llenado de gente para ver las cofradías con paraguas y abrigos. Otros años los nazarenos van asfixiados de calor bajo sus túnicas, pero este año no.
En Córdoba los naranjos nos acompañan por todas las calles del casco antiguo, por donde las procesiones lucen mejor, pero este año les faltan unos días para que el olor del azahar se pueda mezclar con el del incienso.
Os dejo una foto de la cofradía de la Oración en el Huerto por la calle de la Feria bien rodeada de nuestros queridos naranjos. La semana que viene volveremos a nuestros temas agrícolas, probablemente con el azahar en pleno auge.