El fastidio por la lluvia

Antes de dedicarme al campo, la lluvia me resultaba molesta. Que si el paraguas, que si los pies mojados, que si te pilla de improviso. Los días de lluvia no podía jugar en los columpios, no podía quedarte a charlar con los amigos en los soportales al bajar del autobús, tenía que rebuscar en el armario el chubasquero olvidado…

Pero ahora es distinto. Ahora me paso el día deseando que llueva. En eso me parezco cada vez más a Araceli, mi suegra, que siempre está mirando el portal arjonero, a ver cuánto ha caído en sus olivos. 

Cuando después de una noche de repiqueteo de agua en los cristales llego a la entrada de los eucaliptos y los baches polvorientos se han convertido en charcos rebosantes de agua y los naranjos lucen verde oscuro, lavados por el agua, me da una alegría tremenda. 

Lo primero son las previsiones en las múltiples apps del tiempo, después ver el frente avanzar mojando la península en el Rain Alarm, y finalmente encontar los pluviómetros llenos, como el de @rafaeraso

Y muchos días así nos llenan los pantanos, nos dan descanso en el riego y nos engordan la fruta. Así que el fastidio por la lluvia lo he dejado muy escondido en el niño de ciudad que fui. 

Si tienes un naranjo en casa… y no quieres que se caigan las naranjas. 

Cuando tienes un par de naranjos en el huerto, lo más normal es que no te importen la mayoría de las plagas que perseguimos cuando buscamos una naranja comercial. Si las naranjas tienen mosquito verde, algo de piojo, manchas de sol, o cosas aí nos importa poco. Lo que queremos es que estén ricas por dentro, aunque estén feas. Pero hay una plaga que sí te afecta. Y estamos en la fecha del año en que podemos acabar con ella. 

Es una plaga muy dañina, muchos lo sabéis, la que puede acabar con nuestra cosecha. Es la mosca de la fruta, concretamente la ceratitis capitata. A las variedades tradicionales de invierno les empieza a picar ahora que la naranja quiere empezar a cambiar de color, o cuando está próxima a maduración. Hace su puesta dentro del fruto, y a los pocos días se cae al suelo, con un intenso color naranja, pero con sabor amargo. 

Hay varias maneras de evitar que nos ataque la mosca, pero quizás lo más cómodo sea tener en el huerto un espray con atrayente de insectos (proteínas hidrolizadas) e insecticida (lambda cihalotron) y aplicar dos o tres pistoletazos alrededor del árbol. Las moscas se sienten atraídas y mueren. Lo repetiremos cada semana o después de cada lluvia. Así nos aseguramos que seremos nosotros quienes nos comamos la cosecha del árbol, y no la ceratitis. 

Dedico la entrada de hoy a mis amigos con algún naranjito en el huerto, en especial a @MarianoAguayo, en el día de su santo. 

Las fotos del bichito y toda la info sobre ésta y otras plagas las tenéis en la RAIF de la junta. 

Más agrónomos que se incorporan a las redes

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Sé que a veces le doy la paliza a mis amigos con las redes sociales. Aunque en ocasiones la insistencia da sus frutos.
Este otoño se ha decidido a empezar su blog mi maestro en agronomía y citricultura, Miguel Ybarra.
Miguel nos visita en Moratalla todos los meses, aunque de vez en cuando también nos abre las puertas de otras plantaciones de cítricos en Valencia, Sevilla, Cádiz, Huelva. No hay nada como viajar para aprender. Y si son visitas técnicas de calidad, mejor que mejor.
Es una gran noticia que un gran ingeniero de los que pasan mucho tiempo en el campo y entre libros se decida a contarnos sus experiencias en http://www.miguelybarrablog.wordpress.com.
Os animo a seguirlo y a que sigamos aportando conocimiento agrícola en la web.
Nos vemos esta semana en las jornadas que ha organizado Asaja en Palma del Río sobre el mundo de los cítricos. Os dejo la información.

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Tiempo perfecto

Buena temperatura para las naranjas
Buena temperatura para las naranjas

Cómo se nota en las redes que ha empezado el curso con fuerza. Muchos blogueros, de campo o de ciudad, han estado un poco aletargados durante el verano y ahora arrancan con fuerza, contándonos su día a día.

Y en el campo también se nota que ha pasado agosto. Las últimas tormentas veraniegas nos han dejado 80 litros, nos han permitido descansar de riegos y han hecho que los árboles respiren. La lluvia ha lavado los naranjos y sólo con eso parece que estuvieran más verdes, mejor cuidados. Pero además hemos dejado descansar las raíces castigadas por el goteo constante, y los árboles han bebido con las que llevaban meses sin usar, aprovechando nutrientes que echaban de menos.

Si además le sumamos la bajada de temperaturas esperemos una buena reacción de las naranjas y que hagan buen calibre. Pero esto se está pareciendo al cuento de la lechera, al que tan aficionados somos en el campo, así que vamos a dejar de soñar.

La semana que viene os contaré mis impresiones de las jornadas tan divertidas que han preparado nuestros amigos de Asaja Valladolid sobre agricultura y redes sociales para el próximo viernes.

Estamos echando de menos el azahar

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La luna llena nos ha adelantado la Semana Santa a marzo y las calles de Córdoba se han llenado de gente para ver las cofradías con paraguas y abrigos. Otros años los nazarenos van asfixiados de calor bajo sus túnicas, pero este año no.
En Córdoba los naranjos nos acompañan por todas las calles del casco antiguo, por donde las procesiones lucen mejor, pero este año les faltan unos días para que el olor del azahar se pueda mezclar con el del incienso.
Os dejo una foto de la cofradía de la Oración en el Huerto por la calle de la Feria bien rodeada de nuestros queridos naranjos. La semana que viene volveremos a nuestros temas agrícolas, probablemente con el azahar en pleno auge.