Coger el toro del riego por los cuernos.

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Llevo años tratando de entender bien el sistema de riego de la finca.
Al principio me acercaba de reojo, acompañado por un maestro en la materia como Pepe Rincón. La mayoría de las instalaciones llevan su firma, siendo renovaciones de sistemas de riego de mediados del siglo XX. Una maravilla de la ingeniería para su época. Hasta que un día se jubiló y me pasó los trastes.
Y ya os digo que me acercaba con miedo, como cuando un tema no lo dominas y no acabas de saber por donde meterle mano. ¿Cómo se cruza esta tubería con esta? ¿Qué potencia tiene aquél motor? ¿Cómo instaló el electricista estas conexiones? ¿Qué horarios de contratos eléctricos nos convienen más?
Toda una serie de interrogantes, de piezas de un mismo puzzle que por fin este año estoy ordenando y comprendiendo en su totalidad.
Es una gran satisfacción cuando dejas de ser dominado por el riego, y coges tú el toro por los cuernos. A base de estudio, dedicación y mucha afición.
Merece la pena.

Ingenieros agrónomos para el siglo XXI

Atrás queda la época en que los estudiantes que acababan la carrera de ingeniero agrónomo tenían un puesto de por vida y eran unos señores muy respetados desde el minuto uno. También hemos dejado atrás los días en que tantos estudiantes tenían como único objetivo unas oposiciones que le aseguraran un trabajo cómodo y un sueldo de por vida.

Ahora salen de la universidad con un montón de teoría a las espaldas y con muchas ganas de pelear y de comerse el mundo agrícola. Porque saben que nadie les va a regalar nada. Tras 15 años ejerciendo de agrónomo puedo decir que ésta es una de las profesiones más bonitas, en contacto con la naturaleza, aprendiendo cada día a resolver los problemas de los demás, dedicados a la agricultura tecnificada, a la alimentación, al agua, al medio ambiente, a la política agraria, a la investigación, al desarrollo. Temas apasionantes para el siglo XXI.

Y cada vez me encuentro más agrónomos en las redes. En mi cuenta de Twitter podéis curiosear la Lista Ingenieros Agrónomos. Veréis como, si se os plantea alguna duda con vuestra finca, huerto, jardín, pozo, alimento… tendréis un montón de gente dispuesta a echaros una mano. Porque, por lo general, cuando salimos de agrónomos, acabamos siendo buena gente.

Os dejo vídeos de la profesión. El primero, de Navarra, refleja muy bien la profesión. El segundo, de Madrid, muy divertido, por si te lo estás pensando. El tercero, explicando la historia de la ETSIAM de Córdoba. Y por último uno muy bonito de la Unión Europea, que ya he puesto en alguna ocasión, y que toca mucho a nuestra profesión.

P.D. Este post va dedicado a Rafael del Campo, Marta Peláez, José Joaquín Ramos y Carlos Ruiz, alumnos de primero de bachillerato del colegio de Las Esclavas de Córdoba, que me hicieron reflexionar para ayudarles a decidir sobre su futuro profesional. Y a Marta de Luna, su batalladora profe.

Amor por el campo. De padres a hijos

Desde pequeño me ha gustado mucho el campo. Mis padres me han llevado un fin de semana sí y otro también a la sierra de Córdoba. Y supongo que después de muchos paseos con ellos, enseñándome a andar sin hacer ruido para no espantar a los bichos, aprendiéndome los nombres que se les da en Córdoba a los matorrales, me empaparon de afición al monte, el campo. Luego me gustaron las matemáticas, la ingeniería, y viviendo en Córdoba, acabé siendo ingeniero agrónomo, claro.

Siempre he visto con admiración todo lo que ha hecho mi padre, Mariano Aguayo. Como cualquier hijo, supongo. Pero los años me han hecho valorar aún más cómo en 1986, a sus 53 años, deja el mundo de la banca y retoma su afición de juventud pintando, escribiendo, esculpiendo. Era la primera vez que la salud del corazón le obligó a cambiar de actividad. Y desde luego que fue para mejor.

Hace ahora casi dos años que le volvió a ocurrir. Y un infarto cerebral, del que salió gracias al Hospital Reina Sofía de Córdoba, le obligó a volver a aprender la escritura y la lectura. Una prueba que le puso la vida, de la que la mayoría saldríamos deprimidos, hundidos. Y sin embargo él jamás se ha venido abajo.  Nunca desanimado, cogió de nuevo el toro por los cuernos y volvió a aprender español con el esfuerzo diario. Ha sido aleccionador verlo esforzarse día a día con coraje, sin quejarse. Con el apoyo constante de mi madre, reconvertida a profesora de lengua.

Gracias a Dios, sus habilidades para la pintura quedaron intactas y desde el primer día de recuperación de su enfermedad ya nos estaba haciendo bocetos con papel y lápiz desde la habitación del hospital.

Hoy, dos años después, nos ha enseñado a sus hijos su mejor lección: su excelente disposición ante las adversidades, su trabajo diario sin descanso, su ilusión por crear, por empezar de nuevo. Y todo ha cuajado, también gracias al apoyo de Carmen del Campo, en una nueva exposición de pintura inaugurada el viernes, en la galería de arte que ella tiene en el centro de Córdoba, con temática completamente nueva con respecto a lo que hacía hasta ahora.

Lo poco o mucho de literatura, de estética y de amor por la naturaleza que pueda tener este blog es herencia clara de mis padres. Mil gracias a los dos.

Caricae

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Hoy José Antonio ha madrugado para empezar su primera campaña de recolección de higos en Huelva.
José Antonio Fernández Bretones es una de esas personas con las que la vida te hace coincidir una y otra vez. Pero además siempre en buenos sitios.
Nos conocimos en la Escuela de Agrónomos de Córdoba, la ETSIAM del edificio circular, que tanta pena da ver ahora abandonada junto a la nueva ronda de Córdoba.
Al tener niños de edades parecidas hemos ido encontrándonos por esos parques, cafeterías, parroquias, etc. en los que los peques son bien acogidos.
Y profesionalmente hemos colaborado en varias ocasiones, hasta que me enteré que formaba parte del alma de @coSfera, el innovador proyecto referencia de futuro empresarial en Córdoba.
Hoy tengo el gusto de prestarle una flejadora para los primeros palets de higos que salen de su proyecto @caricae.
Que tengáis mucha suerte, que nuestra sociedad necesita más profesionales sencillos, constantes y apasionados como vosotros, que nos hagan olvidar los grandes fastos vacíos de épocas pasadas. Y si además os dedicáis a la agricultura, mejor que mejor.