Pistoletazo de salida a la primavera

 

Parece que definitivamente ésta ha sido la despedida del invierno. El jueves nos nevó pasando los túneles de Miravete, cuando íbamos hacia Plasencia. Y Pedro, que hacía las veces de copiloto, consultaba las temperaturas que había hecho al amanecer en la finca de naranjos. Nos hemos escapado por los pelos de una helada cuando más tiernecitos estaban los brotes (los seguros deberían incluir también esta etapa del cultivo en las pólizas).

Este fin de semana, con el cambio de hora, es para mi como el pistoletazo de salida. Es la semana en que los días se alargan en el campo, y por tarde que acabes la jornada siempre parece temprano. A partir de ahora la subida de temperaturas es permanente y empezamos a poner en marcha los riegos. Los insectos se desperezan y les entra el hambre por los brotecitos tiernos. Y nosotros nos devanamos los sesos buscando la manera de convivir con ellos sin que afecte a nuestras cosechas.

Las obligaciones actuales que nos trae el cuaderno de explotación se parecen cada vez más a un sistema de calidad de producción integrada, así que los consumidores cada vez pueden estar más tranquilos. Cada vez tenemos menos productos fitosanitarios y hay que hacer las cosas con más cabeza y más conocimiento técnico.

Una época apasionante, la primavera, para los profesionales del campo. Cada año igual y cada año tan diferente.

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Hacer fácil el cuaderno de explotación

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Imaginemos un técnico agrícola que desde hace tiempo asesore a varios agricultores. Con el estudio, la observación y la experiencia se ha hecho un experto en los cultivos de su zona, olivar, naranjos, hortícolas, cereales…
Haciendo un pequeño cálculo supongamos que supervisa 10 explotaciones medianitas, con una media de 5 cultivos diferentes. Y cada explotación repartida en una media de 10 recintos SiGPAC. Cada recinto, entre pases de herbicida, insecticida, fungicida, abonado de fondo y fertirrigación, en caso de zona vulnerable a nitratos, puede tener alrededor de 10 anotaciones que hacer en cada recinto.
Si a eso añadimos las justificaciones de cada uno de esos tratamientos, y haciendo una rápida multiplicación, nos resulta:
10 x 10 x 10 x 2 = 2.000
Dos mil anotaciones, y no a la ligera, sino con fundamento técnico y científico. Este técnico de mi ejemplo, que se metió a estudiar la carrera agronómica por su pasión por el campo, porque le gusta pisar terrones y tomar decisiones que se ajusten a las necesidades reales de los cultivos, se encuentra con que desde unos meses hacia aquí no puede levantar la vista de la mesa de la oficina, si quiere hacer bien las cosas.
Y a los técnicos agrícolas les suele pasar eso, que les gusta hacer bien las cosas y no de manera fullera.
Las organizaciones agrarias y las casas distribuidoras que alegremente ofrecían la gestión del cuaderno se lo deberían pensar, si fueran medianamente realistas.
Yo tengo esperanza en que la exhaustiva trazabilidad de la nueva norma va a ayudar a nuestros agricultores y nuestros productos a medio plazo, pero para eso no vamos a tener más remedio que buscar herramientas informáticas que le faciliten la vida a nuestros técnicos y les permitan volver al campo.
Esta semana he conocido a Fermín Torres y me ha presentado su software para cuadernos de explotación. Estoy nada más que empezando a funcionar con él, pero tengo bastante ilusión en que haya construido una herramienta que nos facilite la vida. Es una persona que conoce el campo de primera mano y eso se nota. Seguiré profundizando en su programa. Seguiré investigando y os contaré.
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Desentrañando las normas que nos esperan en 2014

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Quienes cultivamos cítricos, y agricultores en general, tenemos nuevas reglas para la campaña que comienza. Debemos cumplir la nueva normativa que trata de adaptar la agricultura para hacer un uso más eficiente y racional de los productos fitosanitarios.

Hasta ahora han sido pocas las campañas de difusión del Real Decreto, ya que las comunidades autónomas aún no han desarrollado sus propias normas de cómo lo pondrán en práctica.

Aunque aún no están nada muy definido, os cuento algunas de las novedades a las que ya deberíamos estar adaptándonos:

1. Debemos encaminar nuestras fincas a un modo de producción muy similar a la producción integrada: Ante dos tratamientos fitosanitarios posibles se ha de realizar siempre el de menor uso de productos químicos, o el de menor impacto ambiental.

2. Todo tratamiento se debe realizar bajo el asesoramiento de un técnico cualificado, inscrito en el Registro Oficial de Productores y Operadores de Defensa Fitosanitarios (ROPO).

3. Toda la maquinaria de tratamientos fitosanitarios deberá estar registrada en el Registro Oficial de Maquinaria Agrícola (ROMA)

4. Dicha maquinaria deberá pasar periódicamente unos controles de calidad (una especie de ITV), que las comunidades están implantado aún.

5. Toda la cadena de comercialización de los productos químicos fitosanitarios, desde el productor, pasando por los comercializadores, los almacenistas, las empresas de fumigaciones, los usuarios finales… han de tener personal formado suficientemente, con carnets de manipulador de fitosanitarios, para que en todo momento exista una trazabilidad del producto y un uso responsable por parte de toda la cadena.

6. Esto conllevará un control exhaustivo de los productos utilizados en cada cultivo, evitando picarescas y que se empleen agroquímicos donde no se deba.

7. Se ha renovado el Cuaderno de Explotación, incluyendo más aspectos que refleja la norma, siendo de obligado cumplimiento en todas las comunidades y para todos los agricultores, reciban o no subvenciones PAC.

8. El Ministerio de Agricultura publicará en su web las guías de gestión integrada para cada cultivo, aunque a día de hoy no están disponibles.

9. Se va a prestar especial atención a los acuíferos en general y a los de agua potable en particular, debiendo reflejar en los cuadernos de campo las actuaciones que se hagan cerca de ellos.

10. Será obligatorio, como hasta ahora, la gestión de los envases usados de fitosanitarios, a través de entidades como SIGFITO, con puntos oficiales de recogida, debiendo el agricultor demostrar su correcta devolución.

En estos momentos en que los agricultores se han metido en su caparazón en una buena estrategia de supervivencia, el gran reto de la administración es:

– Que toda esta normativa no suponga un incremento de costes para el productor.

– Que la buena intención de la norma no quede en mero papeleo, y se aplique con racionalidad.

– Que no se siga demonizando al productor ante las administraciones, tratándolo como a un delicuente, sino que se le forme en las buenas prácticas, que a la larga son más eficientes y menos costosas.