International Citrus Congress

Esta semana he asistido al XII Congreso Internacional de Cítricos, que se celebra cada cuatro años en algún país citrícola, y que en esta ocasión he tenido la suerte de que lo haya organizado el IVIA de Valencia, relativamente cerca de Córdoba. Mucho tendría que contaros sobre estos días, pero resumiré mis impresiones más personales.

En primer lugar, tengo que agradecer a mi buen amigo, ingeniero agrónomo especialista en citricultura, Miguel Ybarra, que haya hecho de guía. Yendo a su lado he aprendido el doble que si hubiera ido sólo y me ha abierto las puertas de los más prestigiosos expertos en cítricos del mundo entero.

De ningún modo se me ocurre entrar en profundidad sobre las interesantes ponencias que hemos escuchado, ya que el baño de humildad ha sido grande. Uno se piensa que sabe algo de un tema y se encuentra con grandes expertos que se dedican a investigar sobre plagas, variedades, patrones, enfermedades y toda una serie de entresijos, todos relacionados con los cítricos.

Otro gran descubrimiento para mí: la citricultura valenciana y sus gentes. Qué gran acogida hemos tenido de amigos como David Alonso, Carlos Zornoza, Jaume Sena, José María Barberá o José Antonio Hernández que nos han abierto las puertas de sus fincas o su profesión y han compartido con nosotros sus conocimientos y hasta una gran cazuela de arroz valenciano. Prendados nos quedamos de esos campos con decenas de variedades diferentes y cada una con sus cuidados apropiados para que naranjas y mandarinas lleguen al mercado en las mejores condiciones.

Me vuelvo a Córdoba con la certeza de haber crecido como persona, haber ganado amigos de rincones muy diferentes del planeta, tener nuevos proyectos de investigación para mis naranjos y decenas de nuevas puertas donde llamar en caso de querer resolver cualquier duda.

Os dejo un enlace a la web de red chil para que podáis leer el resumen que han hecho ellos http://chil.org/news/1969

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Investigación. Desarrollo. Agricultura.

Desde que Luis Planas fue elegido Consejero de Agricultura de la Junta hace unos meses, solo he oído cosas buenas sobre él. Y tratándose de un politico, eso no es demasiado habitual en los tiempos que corren. Supongo que ése es uno de los motivos por los que el pasado miércoles no cabía un alfiler en la sala del Hotel AC Córdoba Palacio. El Foro Economía y Sociedad había preparado una de sus sesiones para que charlara con los cordobeses.

Entrada al centro Las Torres, que el IFAPA tiene en Alcalá del Río, Sevilla.

Si bien un político ante tanto auditorio no suele meterse en grandes profundidades, sí nos dio la impresión de ser una persona apasionada por su trabajo, que escucha a la gente y con muchas ganas de transformar para bien el sector de la agricultura.

Nos habló de las claves para el cambio que necesita la industria agroalimentaria, columna vertebral de Andalucía, según él mismo dijo: Calidad, seguridad, sostenibilidad, innovación, dimensión y comercialización.
También nos confesó cual es su ojito derecho dentro de la Consejería. Los centros de I+D del IFAPA, punto de conexión entre la administración y los agricultores.

Y como al día siguiente teníamos jornadas en el IFAPA Las Torres de Alcalá del Río, asistí aún con más ganas para volver a tratar las innovaciones en la citricultura. Francisco Arenas, Aurea Hervalejo y Teresa Prats nos habían preparado charlas sobre las nuevas variedades y patrones probadas en los tres campos de experimentación que llevan adelante en Huelva, Sevilla y Córdoba. Carlos Carrascosa, de Viveros Sevilla, expuso la situación actual de las variedades protegidas de cítricos y sus “clubes”. Además, Eusebio León, de Zumos García Carrión, nos presentó el proyecto de Cítricos del Andévalo y su reciente viaje a Florida donde pudo constatar los gravísimos problemas de la citricultura americana a raíz de la enfermedad del HLB.

En definitiva unas jornadas que hacían buenas las palabras del consejero Luis Planas del día anterior y que venían a apoyar que la única manera que tenemos de tirar para adelante es colaborando entre todos, particulares, empresas y administración, buscando nuevos modelos de negocio en un mundo agrícola en constante cambio.

Otoñada

En todos los manuales de autoayuda y similares advierten de que estas fechas son peligrosas para el ánimo, un poquito depresivas. Me da a mi que los que escriben esas cosas no están muy en contacto con el campo.

Después de un verano con tres olas de calor y sin una gota de agua ha llegado el otoño con tres días de lluvia suave, intensa y oportuna que han dejado el campo saturado. Acompañados de días frescos, los naranjos han respirado, han brotado, se han puesto más anchos. Las calles entre árboles se han llenado de hierba en sólo una semana y las naranjas y aceitunas han engordado a ojos vista.

Han sido también un respiro para los que nos preocupamos por los naranjos. Hemos podido hacer una pausa en los riegos de al menos quince días, los árboles han podido tomar los nutrientes de la parte del suelo que no estaba disponible en el verano y las plagas de arañas y otros enemigos parece que comienzan a remitir con el agua y el frío de la noche.
Y sobre todo nos deja la esperanza de que este año venga cargado de agua. No pedimos la barbaridad de lluvia que cayó hace dos y tres años, pero al menos que sea una año normalito, que aumente el agua embalsada y que nos haga ver el futuro con más optimismo, que falta nos hace.
Por todo esto recomiendo a quien el otoño le ponga triste que salga cuando pueda a dar una vuelta por la sierra o por la campiña, que mire a su alrededor, que respire los nuevos aromas que trae el otoño y que se deje contagiar por el optimismo que nos trae la naturaleza.