Una explosión de vida.

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Empieza el movimiento. Cuando se acerca la primavera comienza la época de más actividad para los técnicos de agricultura. Es, por supuesto, el tiempo más bonito en el campo, pero también el de más trabajo. Más aún para los que nos dedicamos a naranja tardía como la Valencia late.
Ya comenzamos a pensar en arreglar las últimas averías de riego que quedaron pendientes al finalizar la campaña anterior y que todo esté a punto.
Vamos planificando los abonados. Este año en Córdoba hemos tenido toda la lluvia que hemos querido, pero con estos días de clarita, aprovecharemos para comenzar a fertirrigar y que los árboles lleguen a floración y cuajado bien nutridos.
Los insectos ya están despertando y dentro de poco tendremos que volver a vigilar pulgones, moscas de la fruta, piojos, cochinillas, etc. Y las hierbas corren que se las pelan. Y todo bien registrado en nuestros cuadernos de explotación.
Y cuando empecemos la recolección a mediados de abril, llegaremos al máximo de actividad.
Toda una bendición, está explosión de vida y de trabajo para Andalucía.

Gestión integrada de cultivos. SmartFruit Congress

Captura de pantalla 2014-01-11 11.46.57Me gusta la corriente de opinión que se está generando en torno a la agricultura convencional para hacerla cada vez más saludable para el consumidor, con las herramientas que nos da la ciencia y con todas las precauciones necesarias para cuidar el entorno. La agricultura ecológica es una alternativa a la que pueden acogerse productores y consumidores. Pero la gestión integrada de los cultivos también me parece una opción muy razonable, saludable para el consumidor y rentable para el agricultor medio.

Como hemos empezado el año con fuerza y energía, no puede ser de otro modo, ya hemos apuntado en la agenda el SmartFruit Congress que se celebrará en Barcelona del 2 al 4 de febrero. Os invito a que consultéis su programa. Me parece que por ahí debemos orientarnos, por rompernos la cabeza en utilizar productos fitosanitarios de manera muy racional, con un buen asesoramiento técnico y de la manera menos costosa posible.

En el pasado queda la época de matar ratones a cañonazos, de usar productos dañinos, etc. Los agricultores estaremos despistados a veces con tanto cambio de nomenclatura, materias activas, etc. Pero la tendencia general es hacia una agricultura sostenible, respetuosa con el medio, saludable y usando los fitosanitarios con inteligencia.

Nos vemos en Barcelona.

Amor por el campo. De padres a hijos

Desde pequeño me ha gustado mucho el campo. Mis padres me han llevado un fin de semana sí y otro también a la sierra de Córdoba. Y supongo que después de muchos paseos con ellos, enseñándome a andar sin hacer ruido para no espantar a los bichos, aprendiéndome los nombres que se les da en Córdoba a los matorrales, me empaparon de afición al monte, el campo. Luego me gustaron las matemáticas, la ingeniería, y viviendo en Córdoba, acabé siendo ingeniero agrónomo, claro.

Siempre he visto con admiración todo lo que ha hecho mi padre, Mariano Aguayo. Como cualquier hijo, supongo. Pero los años me han hecho valorar aún más cómo en 1986, a sus 53 años, deja el mundo de la banca y retoma su afición de juventud pintando, escribiendo, esculpiendo. Era la primera vez que la salud del corazón le obligó a cambiar de actividad. Y desde luego que fue para mejor.

Hace ahora casi dos años que le volvió a ocurrir. Y un infarto cerebral, del que salió gracias al Hospital Reina Sofía de Córdoba, le obligó a volver a aprender la escritura y la lectura. Una prueba que le puso la vida, de la que la mayoría saldríamos deprimidos, hundidos. Y sin embargo él jamás se ha venido abajo.  Nunca desanimado, cogió de nuevo el toro por los cuernos y volvió a aprender español con el esfuerzo diario. Ha sido aleccionador verlo esforzarse día a día con coraje, sin quejarse. Con el apoyo constante de mi madre, reconvertida a profesora de lengua.

Gracias a Dios, sus habilidades para la pintura quedaron intactas y desde el primer día de recuperación de su enfermedad ya nos estaba haciendo bocetos con papel y lápiz desde la habitación del hospital.

Hoy, dos años después, nos ha enseñado a sus hijos su mejor lección: su excelente disposición ante las adversidades, su trabajo diario sin descanso, su ilusión por crear, por empezar de nuevo. Y todo ha cuajado, también gracias al apoyo de Carmen del Campo, en una nueva exposición de pintura inaugurada el viernes, en la galería de arte que ella tiene en el centro de Córdoba, con temática completamente nueva con respecto a lo que hacía hasta ahora.

Lo poco o mucho de literatura, de estética y de amor por la naturaleza que pueda tener este blog es herencia clara de mis padres. Mil gracias a los dos.