El fastidio por la lluvia

Antes de dedicarme al campo, la lluvia me resultaba molesta. Que si el paraguas, que si los pies mojados, que si te pilla de improviso. Los días de lluvia no podía jugar en los columpios, no podía quedarte a charlar con los amigos en los soportales al bajar del autobús, tenía que rebuscar en el armario el chubasquero olvidado…

Pero ahora es distinto. Ahora me paso el día deseando que llueva. En eso me parezco cada vez más a Araceli, mi suegra, que siempre está mirando el portal arjonero, a ver cuánto ha caído en sus olivos. 

Cuando después de una noche de repiqueteo de agua en los cristales llego a la entrada de los eucaliptos y los baches polvorientos se han convertido en charcos rebosantes de agua y los naranjos lucen verde oscuro, lavados por el agua, me da una alegría tremenda. 

Lo primero son las previsiones en las múltiples apps del tiempo, después ver el frente avanzar mojando la península en el Rain Alarm, y finalmente encontar los pluviómetros llenos, como el de @rafaeraso

Y muchos días así nos llenan los pantanos, nos dan descanso en el riego y nos engordan la fruta. Así que el fastidio por la lluvia lo he dejado muy escondido en el niño de ciudad que fui. 

Tras los fríos, en la Sierra de Andújar

Después de una semana de heladas, estábamos invitados a pasar un día de campo en la sierra de Andújar, siguiendo la carretera de la Virgen de La Cabeza, justo antes de llegar a la provincia de Ciudad Real, en el Risquillo. 

Habíamos consultado la aplicación del tiempo unas doscientas veces en los últimos días, siempre con el mismo resultado. Temperaturas entre 0 y 8 grados. Así que nos forramos con capas y capas de ropa. Todavía recuerdo días de mucho frío en el campo cuando era chico y la experiencia me dice que siempre es preferible que sobre abrigo. 

Llegamos a las nueve a la finca y desde el coche sólo veíamos campos blancos, después de dejar atrás las curvas de la sierra de Andújar. 

Después de un gran desayuno y de calentarnos en la candela, el campo nos recibió a las once de la mañana con el sol fuera. No me podía creer la buena sensación de temperatura tan agradable. Cuando nos quedábamos en silencio, el zumbido de las abejas era intensísimo, que salían de las colmenas aprovechando los rayos de sol para buscar flores de romero y de madroño. 

En nuestra sierra pasamos frío cuando hay que pasarlo, pero en cuanto el sol asoma un poquito, la primavera pone en marcha el reloj y disfrutamos del campo bien abrigados. Pasar un día de campo junto a mi padre y su conocimiento del monte es todo un regalo. 

Agricultura como reclamo turístico 

Este año he retomado con fuerza la actividad en Extremadura gracias a una ilusionante plantación de nogales al norte de la provincia de Cáceres. Eso me ha servido de excusa para crearme una nueva cuenta de Twitter, spin off de @Criandonaranjos, a la que he llamado @Criandonogales, como no podía ser de otro modo. 



imagen prestada por www.balneariovalledeljerte.com


Y como visito Extremadura todas las semanas, un amigo me preguntó si los cerezos del Valle del Jerte están ya en flor. Consulté a mis seguidos de @ValleCereza y me dirigieron a la web Primavera y Cerezo en Flor, donde nos cuentan día a día el estado de la floración, y nos dan una orientación de la mejor fecha para visitar la zona.  



Estos días el Valle del Jerte se convierte posiblemente en el mayor atractivo turístico agrícola de España. Todo un paisaje nevado por las flores del  cerezo, que se repite cada año en estas fechas y que invita al viajero a visitar también la Vera del Tiétar y todos sus rincones. Os animo, si no los conocéis. 



Imagen prestada por www.pradodelabuelo.es


El campo beneficia seriamente la salud

IMG_0544.JPG
Entiendo y comparto los beneficios que tiene para la salud hacer deporte. Todos los médicos lo recomiendan y hay infinidad de estudios que hablan de eso. Corremos, vamos al gimnasio, jugamos al padel.
Pero también deberían estudiar los beneficios de salir a la sierra un día con amigos, sobre todo en este otoño que nos ha regalado la lluvia.
Este sábado nos invitaron Gonzalo y María a pasar el día en el campo. Cuatro o cinco parejas de amigos con sus hijos a la sierra de Espiel en Córdoba. Y unas migas de acompañamiento.

IMG_9012.JPG
Los niños corren, se aventuran solos por el olivar, juegan a la pelota y no se pelean. Los padres casi pueden desentenderse de ellos, charlan unos con otros, pasean a ratos…
La familia de Gonzalo todo lo facilita y nos hacen la casa más que acogedora. Todo a nuestra disposición.
Cuando llega la tarde baja el calor y si nos fijamos, podemos ver las ciervas asomando confiadas a los claros más altos desde la espesura.
Y sin cobertura de 3G. Sin internet. Con un generador para poder tener luz y agua. Hay que ver cómo la vuelta atrás en la tecnología también se puede convertir en un lujo.
Una gran experiencia para tomar la semana con fuerzas y que debería incluirse en todos los manuales de salud, autoayuda, psicología, mindfulness o como quieran llamarlo. El campo beneficia seriamente la salud.

IMG_0537.JPG

IMG_0545.JPG

IMG_0546.JPG

Volver al pueblo

20140721-080945-29385365.jpg
Soy de Córdoba capital y no tengo pueblo. Por eso me hice arjonero de adopción, ya que mis suegros son de allí. Y algunos fines de semana volvemos a “nuestro” pueblo.
Normalmente vamos en su fiesta grande, Fiestasantos o en la feria. Y los niños pueden andar por donde quieran sin coches, buscando la procesión, los gigantes y cabezudos, la quema de Daciano… Con los petardos tronando que ya no les asustan como antes.
Este fin de semana, para preparar la casa que casi siempre anda cerrada, hemos aprovechado para ver los olivos que están muy cerquita del pueblo. Unos más cargados. Otros más vacíos. Yo soy más de regadío, pero a mi suegra le gusta que les eche un vistazo y los recorra con mi tocayo Ricardo. Él tiene toda la experiencia del mundo en esta tierra de Arjona y cuida los árboles centenarios con todo el cariño.
Toda una delicia llegar a Arjona, verla en alto entre los olivos, subir hasta Santa María, donde corre todo el fresco a la puesta de sol, dejar a los niños andar libres por la calle, ir a comprar dulces a Campos, charlar con su gente, siempre amable y respirar la tranquilidad del verano en el centro de la provincia de Jaen.

Visitad www.portalarjonero.com y veréis mucha info.

20140721-080943-29383510.jpg

20140721-080944-29384482.jpg

20140721-080946-29386241.jpg

Una explosión de vida.

20140315-193048.jpg

20140315-185922.jpg

20140315-190402.jpg

20140315-190409.jpg

20140315-190422.jpg

20140315-190524.jpg

Empieza el movimiento. Cuando se acerca la primavera comienza la época de más actividad para los técnicos de agricultura. Es, por supuesto, el tiempo más bonito en el campo, pero también el de más trabajo. Más aún para los que nos dedicamos a naranja tardía como la Valencia late.
Ya comenzamos a pensar en arreglar las últimas averías de riego que quedaron pendientes al finalizar la campaña anterior y que todo esté a punto.
Vamos planificando los abonados. Este año en Córdoba hemos tenido toda la lluvia que hemos querido, pero con estos días de clarita, aprovecharemos para comenzar a fertirrigar y que los árboles lleguen a floración y cuajado bien nutridos.
Los insectos ya están despertando y dentro de poco tendremos que volver a vigilar pulgones, moscas de la fruta, piojos, cochinillas, etc. Y las hierbas corren que se las pelan. Y todo bien registrado en nuestros cuadernos de explotación.
Y cuando empecemos la recolección a mediados de abril, llegaremos al máximo de actividad.
Toda una bendición, está explosión de vida y de trabajo para Andalucía.