¿Qué tenemos planeado esta semana?

Pues como estábamos esperando la lluvia y no acaba de llegar, estamos probando los riegos. Y haciendo acopio de abono para la fertirrigación. En unos sitios hemos pedido quelato de hierro para los naranjos. En otros ya tenemos los depósitos preparados para el abono líquido.

En la mente tenemos los metros cúbicos a los que tenemos este año limitadas las concesiones, por el nivel bajo de los pantanos. Así que aunque nos entren ganas de regar nos las tenemos que aguantar un poquito.

En los cereales de secano nos queda esperar y en los de regadío echar números de los que nos costará el riego. ¿compensará darlo? Con los cereales de regadío siempre nos cabe la duda.

En cuanto a la hierba la tenemos más o menos controlada, gracias a los residuales, pero los pinitos ya están apareciendo. Cuidado con cogerlos a tiempo, que luego no hay quien pueda con ellos.

Y en cuanto a plagas, los pulgones en los naranjos nuevos y las chinches en los que traen la flor más atrasada. Siempre nos gusta aguantar los tratamientos insecticidas al máximo. Cuanto menos tratemos, mejor. Pero a veces es inevitable.

Seguimos apasionados por el campo.

Para los que tienen miedo a salir

Para los que tienen miedo a salir

Esta semana, mientras Ricardo y yo visitábamos nuevas fincas, hemos tenido presentes a tanta gente que anda encerrada estos días  por miedo. Ojalá se pudieran venir con nosotros a ver cómo la primavera se va abriendo camino. A descubrir cosas nuevas cada día, como esta plantación de naranjos ecológicos acompañada de espectaculares plantas de romero en la sierra de Huelva

Queremos que sepáis que el campo sigue funcionando. Que sigue siendo motor discreto de la economía. Que sigue con sus mismas crisis de siempre. Ni mejor ni peor. Porque la gente del campo está acostumbrada a lidiar con la crisis desde siempre.

Ahora el campo está siendo la válvula de escape de muchos mayores que cogen el camino a la sierra o a la campiña y se dan sus buenos paseos. Para los que no pueden, esperamos que este modesto blog les acerque el aroma a romero, con la esperanza de que mejores días están a punto de llegar.

No son ciencias exactas

Con la bajada de las temperaturas nos viene una nueva oleada de bichos. Después de dos meses por encima de cuarenta grados, los minadores, arañas, moscas y demás compañía se encuentran una segunda primavera. Y ahí tenemos que estar vigilantes con las trampas y visitando frecuentemente las parcelas más susceptibles.

En la foto de esta semana veis cómo la araña roja ha empezado a colonizar algunos plantones de naranjos valencia. No todos, ni mucho menos. Hay que buscarlos, porque no están totalmente extendidas por la finca. De ahí la dificultad a la hora de empezar con un tratamiento. ¿Nos adelantamos y acabamos con la plaga antes de que se extienda más? ¿O esperamos a que esté bien extendida para ser más efectivos? Como casi siempre, en el término medio está la virtud.

En este caso hemos empezado cuando se han ido los cuarenta grados y ya no hay motivo para que la plaga se pare por sí sola y cuando hemos visto algunos plantones con la araña extendida, no sólo en algunas hojitas como la semana pasada.

Bueno. Esperemos acertar. Que en el campo nunca se sabe, que esto no son ciencias exactas.

Mi foto de la semana

El miércoles comentaba con Gerardo Calvo, que es de la quinta promoción de Córdoba, que los agrónomos jovenzuelos (yo aún así me quiero ver) no somos nada cuando se nos va la cobertura o la batería. Cuando el movil nos deja tirados nuestras posibilidades se reducen. No como los agrónomos «viejos» que tenían de recursos para todo.

Yo personalmente me paso el día haciendo fotos del campo. Es una manera como otra cualquiera de mantener un registro de lo que pasa en el día. Como se quedan en la nube geolocalizadas y con su fecha, puedo rescatar en cualquier momento la información. Pero a veces tengo la sensación que los trabajadores del campo pensarán «ya viene este haciendo fotitos». Bueno, qué le vamos a hacer. Cada uno tenemos nuestros métodos.

Mi foto favorita de esta semana es de unos naranjos navelinos. Cuando los vi por primera vez hace año y medio estaban deshauciados. Y ahora nos devuelven el cariño recibido con buena carga de fruta, buen tamaño y brotación para el año que viene. En tiempos de incertidumbre como nos queda este otoño-invierno por delante, me gusta ser optimista y ver cómo el campo te devuelve con creces lo que le das.

Estrechando el marco

Tuvimos la fiebre del olivar. Luego vinieron los narajos. Nos pasamos a continuación a los almendros. Y vuelta de nuevo a los olivos. Es inevitable. Vamos por rachas. Y es comprensible, ya que el mercado nos va poniendo caramelos, que nos dan esperanzas y alternativas a los cereales  y otros cultivos herbáceos tradicionales.

La recolección mecanizada está avanzando a pasos agigantados. Vemos cómo las cosechadoras en seto se llevan nuestra aceituna en un abrir y cerrar de ojos, y nos dejan la plantación prácticamente intacta para el año siguiente. Podremos discutir las variedades, los marcos de plantación, la forma de podar, pero lo que no está en discusión es el aumento de densisad de plantación. Cuando aumentamos los marcos desde los antiguos 7×5 8×6, etc a unos marcos de 5×1,5 es indudable que las producciones se adelantan y aumentan. El reto es manejar ese árbol, que para eso hay excelentes profesionales con años de experiencia, y adaptarlo a la maquinaria disponible.

Ya sabemos que para olivar funciona. Ahora los más valientes ya están tratando de adaptarlo a naranjos y almendros. Incluso a bellota, que ya es el no va más. Y con la ayuda de investigadores de la UCO y del IFAPA todo está al alcance de quien esté interesado.

El futuro viene apasionante, pero no nos podemos dormir. Con los números bien echados por delante y atentos a todas las novedades, diversifiquemos y abramos posibilidades. Y estemos siempre a la última, que será la manera en que nuestro campo siga siendo rentable.

Sondas de humedad en suelo

IMG_6157El ahorro de agua es uno de los aspectos en los que las últimas tecnologías más están avanzando a la hora de ayudarnos a los profesionales del campo. Los sensores de humedad en profundidad, en todas sus variantes, nos están aportando información que hace poco no teníamos y que nos ayudan a conocer qué está pasando en nuestro suelo, que es un gran desconocido.

Cuando en el campo predominaban los cultivos herbáceos y llegaba época de sequía, nos decantábamos por cultivos de secano y pasábamos la mala racha debajo del caparazón. Pero ahora, con la proliferación de la arboleda tenemos que aprender a ahorrar hasta la última gota de agua, ya que la que ahorremos hoy será la supervivencia del cultivo mañana.

Las sondas de humedad nos pueden hacer aprovechar al máximo el agua, con el ahorro que también supone en  energía. Mi forma de instalar los sistemas de detección de humedad en suelos de arboleda, es con sensores a tres niveles de profundidad. Uno en superficie (20 cm), que marca muy bien el inicio del riego, otro a media profundidad (40 cm), donde acaba la zona más colonizada por raíces, y otro más profundo (60 a 80 cm dependiendo de las características del perfil), para indicarnos el límite donde comenzamos a desperdiciar agua por escorrentía.

Muchas empresas ofrecen hoy día estos servicios, algunos incluso con sistemas de determinación de humedad continuos a lo largo de todo el perfil. Unos son más invasivos que otros a la hora de instalarlos. En cuanto a lectura de los datos, desde los más sencillos, que debemos ir al campo a capturarlos, hasta los más avanzados que nos ofrecen gráficas de nuestro suelo en tiempo real en móvil, tablet u ordenador, pudiendo estudiar los tiempos de riego y la evolución de la humedad a lo largo del tiempo. Y, a efectos prácticos, ¿para qué nos sirven? Básicamente para saber cuántas horas debe tener cada riego sin malgastar agua, y cada cuántos días regar, pero con datos en la mano en lugar de con intuiciones.

En los primeros meses de trabajo con este tipo de sistemas aprendemos mucho de manejo de riego, más de lo que nos esperamos, aunque siempre debemos acompañarlo de la observación en campo con la tradicional azada o con una barrena, que es otro gran descubrimiento. Si aún no os habéis instalado unas sondas, os las recomiendo, aún más con la campaña que se avecina, en la cada gota ahorrada cuenta.

(Publicado en la revista de noviembre de 2017 de ASAJA Córdoba)

Pistoletazo de salida a la primavera

 

Parece que definitivamente ésta ha sido la despedida del invierno. El jueves nos nevó pasando los túneles de Miravete, cuando íbamos hacia Plasencia. Y Pedro, que hacía las veces de copiloto, consultaba las temperaturas que había hecho al amanecer en la finca de naranjos. Nos hemos escapado por los pelos de una helada cuando más tiernecitos estaban los brotes (los seguros deberían incluir también esta etapa del cultivo en las pólizas).

Este fin de semana, con el cambio de hora, es para mi como el pistoletazo de salida. Es la semana en que los días se alargan en el campo, y por tarde que acabes la jornada siempre parece temprano. A partir de ahora la subida de temperaturas es permanente y empezamos a poner en marcha los riegos. Los insectos se desperezan y les entra el hambre por los brotecitos tiernos. Y nosotros nos devanamos los sesos buscando la manera de convivir con ellos sin que afecte a nuestras cosechas.

Las obligaciones actuales que nos trae el cuaderno de explotación se parecen cada vez más a un sistema de calidad de producción integrada, así que los consumidores cada vez pueden estar más tranquilos. Cada vez tenemos menos productos fitosanitarios y hay que hacer las cosas con más cabeza y más conocimiento técnico.

Una época apasionante, la primavera, para los profesionales del campo. Cada año igual y cada año tan diferente.

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WhatsApp para el campo. 3 aplicaciones. 

Ya sabéis lo que me gusta escribir sobre las aplicaciones del móvil que son útiles en el campo. Y me he dado cuenta de que nunca he tratado el asunto de WhatsApp. Estaréis de acuerdo conmigo en que cada día encontramos más utilidades en esta mega extendida aplicación/red social. 
Pues os diré tres formas de usarlo en el campo, que me están facilitando las cosas. 

1. Coordinación en los tratamientos fitosanitarios. 

Sabéis que para hacer los tratamientos es cada vez más necesario estar bien coordinado entre el distribuidor de los fitosanitarios, el técnico ROPO que hace la recomendación, el profesional autorizado que realiza el tratamiento y el propietario de la parcela, que introduce toda la información en el cuaderno de explotación. 

Pues ¿qué mejor que un grupo de wasap para que todos conocozcan en cada momento los tratamientos que lleva cada parcela? A ser posible limitándose a lo estrictamente profesional, que ya sabemos lo que pasa luego con estos grupos. 

2. Geolocalización de puntos interesantes en las parcelas. 

Cuando enviamos nuestra ubicación a otra persona, o a nosotros mismos, ¡OJO!, esperando a que la precisión sea de metros, tenemos un registro de coordenadas, que podemos utilizar para introducir en cualquiera de los programas que usemos para geolocalizar nuestros puntos interesantes de la explotación. En mi caso Google Earth. Con la función copiar, pegar, podemos conocer los datos de las coordenadas. Y tendremos registro de plantas enfermas, paso de tuberías, localización de plagas y todo lo que se nos ocurra. 


3. Recordatorios de cosas pendientes. 

Como decía antes podemos enviarnos wasaps a nosotros mismos como recordatorios, dejándolos como no leídos. Muy útil cuando nos pilla en mitad del campo, sin la agenda a mano. 


Como cada día van actualizando, y como también nosotros nos vamos reciclando, seguro que van apareciendo nuevas funciones que iremos comentando. 

El fastidio por la lluvia

Antes de dedicarme al campo, la lluvia me resultaba molesta. Que si el paraguas, que si los pies mojados, que si te pilla de improviso. Los días de lluvia no podía jugar en los columpios, no podía quedarte a charlar con los amigos en los soportales al bajar del autobús, tenía que rebuscar en el armario el chubasquero olvidado…

Pero ahora es distinto. Ahora me paso el día deseando que llueva. En eso me parezco cada vez más a Araceli, mi suegra, que siempre está mirando el portal arjonero, a ver cuánto ha caído en sus olivos. 

Cuando después de una noche de repiqueteo de agua en los cristales llego a la entrada de los eucaliptos y los baches polvorientos se han convertido en charcos rebosantes de agua y los naranjos lucen verde oscuro, lavados por el agua, me da una alegría tremenda. 

Lo primero son las previsiones en las múltiples apps del tiempo, después ver el frente avanzar mojando la península en el Rain Alarm, y finalmente encontar los pluviómetros llenos, como el de @rafaeraso

Y muchos días así nos llenan los pantanos, nos dan descanso en el riego y nos engordan la fruta. Así que el fastidio por la lluvia lo he dejado muy escondido en el niño de ciudad que fui.