Unas gotas imprevistas

Tanto tiempo esperando lluvia y… ¡zas! Llega justo el día que íbamos a plantar. Pero no se me ocure quejarme por lluvia, faltaría más. Son sólo siete litros los que han caído esta mañana y los plantadores que estaban esperando para repartir los almendros y coger la azada miraban desconfiados el suelo húmedo. Pedro, David y yo pisamos con las botas la parcela y volvemos con zapatones de barro. Está claro que debemos esperar a que escampe y oree. Desgraciadamente las predicciones siguen sin dar agua para toda la semana, así que mañana retomamos la tarea, llenamos de almendros la parcela y le damos una nueva vida. Las ciencias exactas no son para el campo. Todas las previsiones de meses tienen que esperar por unas gotitas.

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