Y van 47

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Pues parece que vamos cumpliendo años. 47 caen hoy. Y a mí me parece que esto no ha hecho más que empezar, con tanto proyecto bonito alrededor y tanta gente buena que me acompaña. Y aprendiendo algo nuevo cada día. Gracias a todos por vuestras felicitaciones. Seguimos en contacto.

Para los que tienen miedo a salir

Esta semana, mientras Ricardo y yo visitábamos nuevas fincas, hemos tenido presentes a tanta gente que anda encerrada estos días  por miedo. Ojalá se pudieran venir con nosotros a ver cómo la primavera se va abriendo camino. A descubrir cosas nuevas cada día, como esta plantación de naranjos ecológicos acompañada de espectaculares plantas de romero en la sierra de Huelva

Queremos que sepáis que el campo sigue funcionando. Que sigue siendo motor discreto de la economía. Que sigue con sus mismas crisis de siempre. Ni mejor ni peor. Porque la gente del campo está acostumbrada a lidiar con la crisis desde siempre.

Ahora el campo está siendo la válvula de escape de muchos mayores que cogen el camino a la sierra o a la campiña y se dan sus buenos paseos. Para los que no pueden, esperamos que este modesto blog les acerque el aroma a romero, con la esperanza de que mejores días están a punto de llegar.

Lo que nos enseña el campo en estos tiempos raros

Hace ya algunos días que, cuando cojo el coche por las mañanas para ir al campo, apago las noticias sobre virus y los cambio por música. Y dejo que el campo hable por sí solo. Y nos de buenas noticias a Alberto y a mi.

El campo nos da lecciones de renovación. De esperanza. De que la vida sigue y detrás de un algodón destrozado nace un triticale con fuerza. La campaña de algodón ha sido difícil. Las parcelas que parecían con menos potencial nos dieron 4000 kilos y las que más prometían se nos vinieron abajo y nos dejaron con el culo al aire.

Como siempre me dice Ricardo López Sáez, así es el campo. No podemos pretender que siempre nos salga todo bien. Pero en estos tiempos de crisis y malas noticias el campo vuelve a ser refugio para mucha gente. Y motivo de esperanza.

Vamos a centrarnos en los motivos de esperanza y a seguir luchando por nuestro campo, que a la larga, tratándolo con cariño, nos dará buenas noticias.

Tras muchas noches de desvelo

Esta es mi foto agrícola favorita de la semana. O quizás de la temporada. 

La foto representa para mi un buen remate final de muchas noches de desvelo. 

De contar con un equipo de confianza. 

De mirar con lupa cada gasto. 

De dejarme enseñar por colaboradores excepcionales. 

De querer seguir aprendiendo e innovando cada día. 

De darme cuenta de que yo solo no voy a ningún lado. 

De ser humilde y saber que en el campo siempre estás empezando de nuevo. 

De saber que siempre queda todo por descubrir. 

De ser agradecido con quien te enseñó hasta llegar hasta aquí.

De que probablemente el vecino lo esté haciendo mejor que tú. 

Por muchos años más de esta bendita profesión junto a gente excepcional.

¡Nos vemos en el campo!

P.D. Gracias, David, Juan, Alberto, Ricardo y Jesús por vuestra ayuda. 

Tradición e innovación

Un rato de charla con Juanma Luque en su molino te alegra la semana. Una sensación de estar en un templo del olivo. De estar rodeado de tradición y de innovación a la vez. Hace años que su gente intuyó que el respeto al medio ambiente iba a ser fundamental para la agricultura del siglo XXI. Y ahí están, Juanma, Belén y Rafa, en equipo, tirando del carro de la empresa familiar de manera ejemplar.

En un momento difícil para la olivicultura, y para la agricultura en general, coincidimos en que es fundamental hacer un análisis pormenorizado de los costes de nuestra explotación y de afinar lo más posible nuestras tareas. Y de buscar la excelencia con los productos que salen del campo. Requiere esfuerxo y profesionalización. En la lucha seguimos.

No son ciencias exactas

Con la bajada de las temperaturas nos viene una nueva oleada de bichos. Después de dos meses por encima de cuarenta grados, los minadores, arañas, moscas y demás compañía se encuentran una segunda primavera. Y ahí tenemos que estar vigilantes con las trampas y visitando frecuentemente las parcelas más susceptibles.

En la foto de esta semana veis cómo la araña roja ha empezado a colonizar algunos plantones de naranjos valencia. No todos, ni mucho menos. Hay que buscarlos, porque no están totalmente extendidas por la finca. De ahí la dificultad a la hora de empezar con un tratamiento. ¿Nos adelantamos y acabamos con la plaga antes de que se extienda más? ¿O esperamos a que esté bien extendida para ser más efectivos? Como casi siempre, en el término medio está la virtud.

En este caso hemos empezado cuando se han ido los cuarenta grados y ya no hay motivo para que la plaga se pare por sí sola y cuando hemos visto algunos plantones con la araña extendida, no sólo en algunas hojitas como la semana pasada.

Bueno. Esperemos acertar. Que en el campo nunca se sabe, que esto no son ciencias exactas.

Mi foto de la semana

El miércoles comentaba con Gerardo Calvo, que es de la quinta promoción de Córdoba, que los agrónomos jovenzuelos (yo aún así me quiero ver) no somos nada cuando se nos va la cobertura o la batería. Cuando el movil nos deja tirados nuestras posibilidades se reducen. No como los agrónomos «viejos» que tenían de recursos para todo.

Yo personalmente me paso el día haciendo fotos del campo. Es una manera como otra cualquiera de mantener un registro de lo que pasa en el día. Como se quedan en la nube geolocalizadas y con su fecha, puedo rescatar en cualquier momento la información. Pero a veces tengo la sensación que los trabajadores del campo pensarán «ya viene este haciendo fotitos». Bueno, qué le vamos a hacer. Cada uno tenemos nuestros métodos.

Mi foto favorita de esta semana es de unos naranjos navelinos. Cuando los vi por primera vez hace año y medio estaban deshauciados. Y ahora nos devuelven el cariño recibido con buena carga de fruta, buen tamaño y brotación para el año que viene. En tiempos de incertidumbre como nos queda este otoño-invierno por delante, me gusta ser optimista y ver cómo el campo te devuelve con creces lo que le das.

La primavera más inesperada

Ya estamos afrontando el verano. En Córdoba nunca tenemos esperanza en que la primavera dure más allá de un par de semanas. Pasamos del frío al calor en un santiamén. Pero este año la primavera está siendo extraña hasta para eso. Mientras la mayoría de la gente permanecía cívicamente en casa, los que nos dedicamos al campo hemos estado saliendo como unos privilegiados. Y el campo nos ha recibido con una de las mejores primaveras que recordamos. Lluviosa, no calurosa, dejando madurar a los cereales, dejando cuajar las naranjas y las aceitunas.  Parece que ya se despide. Tenemos aquí el calor. Ojalá el calor nos traiga un verano que todos podamos disfrutar, y no sólo los profesionales del campo.

 

La Cumbre del Clima y la agricultura

Pero bueno, entonces qué tiene que ver con nosotros, los que estamos en el mundo de la agricultura, esto del cambio climático. Pues sencillamente todo o casi todo que ver. La agricultura influye en el cambio climático y el cambio climático influye en la agricultura.

La buena noticia para el agricultor es que somos el único sector con capacidad de paliar el efecto climático, como nos recuerda Asaja.

Por eso, cuando mi hermano Mariano me propuso romper la rutina y pegarnos un salto a la Cumbre del Clima (“No es que vayamos a la COP25, es que la COP25 ha venido a nosotros”), no lo dudé.

MEDIDAS AGRARIAS PARA PALIAR EL CAMBIO CLIMÁTICO

La ventaja que tenemos los agricultores es que aquellas medidas que mitigan el cambio climático son beneficiosas para la economía de una expllotación agraria. A saber…

  • Optimizar el gasto en materias primas. Es decir, reducir el gasto en fertilizantes, fitosinataios y labores al mínimo necesario, sin gastar un euro de más en energía. Para ello nos podemos ayudar de:
    • Instalación de sensores de humedad en suelo que nos ayuden a no malgastar ni el agua aportada ni los fertilizantes.
    • Instalación de variadores de frecuencia en los motores de impulsión de agua para minimizar el gasto eléctrico.
  • Manejo de cubiertas vegetales en las calles de las arboledas, en lugar de mantenimiento del suelo libre de hierbas.
  • Incorporación al suelo de los restos de poda.
  • Evitar en lo posible la quema de rastrojos.
  • Tratar el suelo de la manera más respetuosa posible, favoreciendo el mantenimiento de suelos vivos, con estructura.
  • Incorporar estiércol a los suelos como fertilizantes

Todas estas medidas, que en los últimos años ya se han puesto en práctica en la agricultura española, han ayudado a reducir la emisión de gases de efecto invernadero en la agricultura europea. Se trata, en definitiva, de realizar una agricultura de conservación.

Tenemos mucho que estudiar, mucho que investigar y mucho que trabajar. Pero desde luego, tenemos que esforzarnos en llevar a cabo una agricultura sostenible, económica y medioambientalmente. En eso estamos. Gracias, Mariano, por impulsar.

Para consulta:

Manual de la FAO para una Agricultura Climáticamente Inteligente

Agencia Europea de Medio Ambiente: La agricultura y el cambio climático